Una bola de cemento se reseca en mis adentros
una taza, dos suspiros y el cajón de los recuerdos.
Flamantes como trapos que en el sol rejuvenecen
nos silbamos despacito en cada espacio que habitamos.
Una casa, el color de ese cuadro, de nuevo el sol
y llega el viento… para separar nuestras sonrisas
y en la distancia llenarnos de recuerdos prepotentes.